PAUL VALÉRY

 


PAUL VALÉRY

Ambroise-Paul-Toussaint-Jules Valéry fue un escritor, poeta, ensayista y filósofo francés, que también trabajó como redactor del Ministerio de Guerra. Como poeta es el principal representante de la llamada poesía pura; su obra poética es considerada una de las más importantes de la poesía francesa del siglo XX. Por otra parte, su trabajo ensayístico es el de un hombre escéptico que despreciaba las ideas irracionales y la inspiración poética. Además, creía en la superioridad moral y práctica del trabajo, la consciencia y la razón.


BIOGRAFÍA

Paul nació en Sète, un pueblo que lo vinculó a la mitología griega, fuente de su pensamiento y meditaciones. El mar se convirtió en un símbolo en relación con su poética y sus formulaciones filosóficas. A los 13 años no solo le atraía el enigma de la exactitud, también se interesó por la poesía. Anotó en un cuaderno todos los versos que le gustaban y llegó a componer un diccionario de rimas. Se apasiono por Victor Hugo, y aprendió a dibujar y a pintar.

 Estudió derecho en Montpellier, donde también publicó sus primeras poesías: «Sueño», en la Revue maritime (1889); «Elevación de la luna», en Le Courier libre (1889); «La marcha imperial», en La Revue indépendante, y «Narciso habla», en La Conque (1891). Su amistad con Pierre Louÿs le abrió las puertas del París literario, donde conoció a André Gide y a Stéphane Mallarmé, a quien le uniría una gran amistad. Su amor no correspondido por una tal Madame Rovira precipitó una crisis que le llevó, en 1892, a renunciar a la poesía y a consagrarse al culto exclusivo de la razón y la inteligencia.


En 1894 se instaló en París, y al año siguiente publicó los ensayos filosóficos Introducción al método de Leonardo da Vinci y La velada con el señor Edmond Teste; este último, aparecido en la revista Le Centaure, fue el primero de una serie de diez fragmentos donde expone el poder de la mente por entero volcada en la observación y deducción de los fenómenos.

Tras trabajar como funcionario del Ministerio de Guerra (1895), fue secretario particular

de Édouard Lebey (1900-1920), uno de los directores de la agencia Havas. Obtuvo gran

notoriedad con la publicación del largo poema La joven Parca (1917), y de dos volúmenes de versos, Álbum de versos antiguos (1920) y Cármenes (1922), que incluye su poema El cementerio marino, considerado el prototipo de la «poesía pura» de Valéry. En 1925 ingresó en la Academia

Francesa. También escribió obras para algunos teatros y diálogos en prosa.

Una de sus obras más famosas incluye su largo poema “la joven parca” considerada una

de las piezas clave de la poesía pura. Y he aquí algunos versos:

  • Qui pleure là, sinon le vent simple, à cette heure, / Seul, par de-là les monts,

  • fastidieux à l'âme ?" (¿Quién llora ahí, sino el simple viento, a esta hora, / Solo,

más allá de los montes, fastidioso para el alma?)
- Estos son los versos iniciales, que establecen el tono de soledad y reflexión de la Parca,
que se despierta a la conciencia de su propia existencia y mortalidad.

  • Ma solitude ! ô mon secours ! ô mon tourment !" (¡Mi soledad! ¡Oh mi socorro!

¡Oh mi tormento!)
- Este verso encapsula la dualidad de la conciencia: es fuente de fuerza y
autoconocimiento, pero también de angustia y aislamiento.

Por otra parte “El cementerio marino” es otro  de sus poemas más importantes y célebres, con una gran riqueza formal y filosófica. Y estos son algunos versos que lo forman:

  • Ce toit tranquille, où picorent des focs, / Fait de colombes, entre les pins, palpite, / Entre les tombes..." (¡Ese techo tranquilo que picotean las focas! / Hecho de palomas, entre los pinos, palpita, / Entre las tumbas...) - Estos versos de la primera estrofa crean la imagen central: la superficie del mar Mediterráneo, descrita como un "techo tranquilo" o un campo de palomas, que contrasta con la inmovilidad de las tumbas. 

  • "Ô vanité ! La vie est vaste, étant ivre / D’absence, et l’amertume est douce, et l’esprit clair." (¡Oh vanidad! La vida es vasta en su ebriedad / De ausencia, y la amargura es dulce, y claro el ánimo) - Este verso refleja la aceptación paradójica de la vida y la muerte, donde la ausencia (de los muertos, del ser) es una forma de ebriedad vital.


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