GÓNGORA





Luis de Góngora fue un poeta y dramaturgo español del Siglo de Oro.  

Su estilo literario pertenece, por lo general, al Culteranismo. Usa metáforas cultas en la escritura para añadir sustancia al texto e intrigar al lector. Esta corriente estaba reñida con el Conceptismo, un estilo utilizado por su rival Francisco de Quevedo.

Góngora era un gran aficionado a las palabras y a jugar con ellas. Estaba particularmente interesado en crear neologismos con elementos del latín y el griego. Su rival, Quevedo, solía ridiculizar esas palabras, incluso publicando una lista de ellas en uno de sus sonetos. Sin embargo, su contribución al español no debe olvidarse, pues ayudó a mantener con vida una serie de palabras que estaban cayendo en desuso al incluirlas en varias de sus obras, haciéndolas populares de nuevo. 


Entre las palabras que aún hoy se usan en español gracias a Góngora están: adolescente, brillante, joven y fragmento.

También gustaba de usar el hipérbaton en su poesía, que consistía en romper el ritmo sintáctico de un verso para destacar uno de sus elementos.

Soledades:

“Del monte en la ladera / por mi mano plantado tengo un huerto.”

Góngora es sin duda uno de los escritores españoles más famosos, y suele considerársele un genio que era altamente literario en todas las formas de la cultura, y que ayudó a enriquecer el idioma español con sus obras. Su obra incluso consiguió cruzar el charco -una hazaña importante en esos días- y era reconocida por personas  como el autor Juan de Espinosa Medrano.

                      BIOGRAFÍA

Nació en Córdoba en 1561 en una familia bastante acomodada; su padre era un juez de buena familia y su madre también venía de una casa con buen nivel económico y prestigio social. Escogió el apellido de su madre para poder poner de manifiesto su "sangre cristiana pura", que era un tema popular en la época, y que significaba que podía acceder a una educación superior. 

A la temprana edad de 15 años estaba preparado para estudiar Derecho en la Universidad de Salamanca. Su primer reconocimiento literario vino de la mano del brillante escritor Miguel de Cervantes, autor de El Quijote. Cervantes apreció la obra de Góngora ya en 1585, escribiendo sobre él en su obra La Galatea.

En 1605 Góngora fue ordenado sacerdote. Pasó un breve periodo como capellán del rey Felipe III. Decir que tuvo algún malentendido con su rival Quevedo se queda bastante corto, pues ambos se dedicaron a acusarse mutuamente durante toda su vida, incluso llegando al extremo de que Quevedo comprase la casa donde vivía Góngora sólo para que le echasen de ella. 

Lo único que consiguió acabar con esta rivalidad fue la muerte de Góngora en 1627 en su ciudad natal de Córdoba.

Otro acontecimiento importante de Góngora, fue su papel indirecto en la formación de la 'Generación del 27', un grupo de poetas y escritores vanguardistas que se reunieron para conmemorar el trigésimo centenario de su muerte. Estos autores, crearon una serie de obras excelentes que siguen siendo muy reconocidas e influyentes. 

                                                   OBRAS

Su cargo eclesiástico le permitió viajar, desde 1589, por el cabildo de Navarra, Andalucía, Salamanca, Toledo y frecuentar la Corte en Madrid. En esta época compuso numerosos sonetos; romances: moriscos, amorosos, pastoriles y caballerescos; y letrillas de inspiración popular, líricas y satíricas.

En 1609 regresó a Córdoba y empezó a intensificar la tensión estética y el barroquismo de sus versos. Entre 1610 y 1611 escribió La Oda a la toma de Larache. Más tarde, en 1613, Fábula de Polifemo y Galatea, un poema en octavas que parafrasea un pasaje mitológico de las Metamorfosis de Ovidio; y el mismo año divulgó en la Corte su más ambiciosa obra: las Soledades

Estos poemas desataron una gran polémica a causa de su oscuridad y afectación, e iniciaron culteranismo. Esto supuso la fase final de la evolución de la poesía renacentista española

                  

                  OBRAS MÁS CONOCIDAS

Las Soledades es su obra mayor, junto a Fábula de Polifemo y Galatea.

Respecto a la primera, Góngora proyectaba cantar las soledades de los campos, de las riberas, de las selvas y de los yermos. Quedaron inacabadas pero constituyen una de las cumbres de la lírica de todos los tiempos. Esta obra, de carácter más complejo y en gran parte inacabada, representa el culmen de la poesía de Góngora, con una gran riqueza de lenguaje y simbolismo.

Soledad primera 

   Era del año la estación florida

en que el mentido robador de Europa,

media luna las armas de su frente,

y el Sol todos los rayos de su pelo,

luciente honor del cielo,

en campos de zafiro pace estrellas;

cuando el que ministrar podían la copa

a Júpiter mejor que al dios de Etiopía,

náufrago y desdeñado, sobre ausente,

lagrimosas de amor dulces querellas,

da al mar, que condolido,

fue a las ondas, fue al viento

el mísero gemido,

segundo de Arión dulce instrumento.



Respecto a la segunda, Fábula de Polifemo y Galatea, uno de sus poemas más célebres y representativos del estilo barroco y culterano, con una gran complejidad formal. Es de contenido mitológico. Difundida en copias manuscritas en 1613, recrea la historia de Polifemo, hijo de Poseidón, narrada en Las metamorfosis de Ovidio. 

Poema 1

Estas que me dictó rimas sonoras,

culta sí, aunque bucólica Talía,

¡oh excelso conde!, en las purpúreas horas

que es rosas la alba y rosicler el día,

ahora que de luz tu niebla doras,

escucha, al son de la zampoña mía,

si ya los muros no te ven, de Huelva,

peinar el viento, fatigar la selva.


TEMAS RECURRENTES

Trabajó una serie de temas recurrentes que aparecen tanto en su poesía culterana —como las Soledades y la Fábula de Polifemo y Galatea— como en su producción satírica y popular. Los siguientes eran los principales:

  1. Carpe diem y fugacidad del tiempo

Muy presente en sus sonetos. Invita a disfrutar la juventud y la belleza antes de que el tiempo las destruya.

Soneto: “Mientras por competir con tu cabello”

Es su poema más famoso de carpe diem. Algunos versos clave:

“Mientras por competir con tu cabello
oro bruñido el sol relumbra en vano;”

“goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lirio, clavel, cristal luciente,”

“en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.”

Aquí el poeta exhorta a la joven a gozar su belleza antes de que llegue la vejez.

  1. La belleza idealizada


Retratos de la mujer perfecta, siguiendo modelos renacentistas pero con un lenguaje más artificioso y sensorial.

Soneto “La dulce boca que a gustar convida”

Idealización sensorial y estética del rostro femenino:

“La blanca nieve que en tu cuello pones”

 El cuello es idealizado como blanco, puro y perfectamente terso.

“y en tus mejillas rosas encarnadas”

 Mezcla de rosa + carmín: modelo clásico de belleza perfecta.

  1. Naturaleza idealizada y mitología


En sus poemas mayores, como la Fábula de Polifemo y Galatea o las Soledades, combina naturaleza exuberante, pastores, ninfas y referencias mitológicas para crear mundos estéticos y simbólicos.

  1. El desengaño barroco

Concepción pesimista de la realidad, la inestabilidad de la fortuna y la falsedad de las apariencias. Suele mostrarse mediante contrastes entre apariencia / realidad o esplendor / ruina.

  1. Crítica social y sátira

En sus romances y letrillas muestra una vena burlesca: critica la avaricia, la hipocresía, la corrupción y los vicios de la sociedad del Siglo de Oro.

    6. Amor

A veces apasionado e idealizado; otras, desengañado o satírico. Puede aparecer con frecuencia en alusiones mitológicas (Galatea, Venus, Cupido…).


Soneto “La dulce boca que a gustar convida”

Versos que expresan el deseo amoroso y la atracción irresistible:

“La dulce boca que a gustar convida
un humor entre perlas distilado…”

“que de puro, sin ira, está abrasado.”



DOS GENIOS ENFRENTADOS: GÓNGORA Y QUEVEDO


Fueron enemigos literarios. Quevedo atacó a Góngora en múltiples poemas satíricos, ridiculizando su estilo culterano, su supuesta afición al juego y su nariz. Góngora también respondió, aunque con menor volumen de sátira directa.


Poemas en los que Quevedo nombra o se refiere a Góngora:

  1. “A una nariz” (soneto satírico contra Góngora)

Aquí Quevedo ridiculiza directamente la nariz del poeta cordobés. No lo nombra por nombre propio, pero es un ataque explícito a Góngora, universalmente reconocido por la crítica.

Versos:

«Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado.

    2. “Contra don Luis de Góngora” (sí lo nombra explícitamente)

En este poema Quevedo critica su estilo culterano y su vida personal.


Versos:

«Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla;
perro de los ingenios de Castilla,
doctor de los caballos del camino.»

Aquí aparece "Gongorilla", diminutivo ofensivo.

   3. Otro ataque directo: “A Luis de Góngora”

Este es más agresivo aún, mencionándolo por nombre.

Versos:

«Este cíclope, no siciliano,
del microcosmo sí, Góngora sea;
tal el ojo que tiene en la frentea,
que a cualquier bruto deja más que humano.»

   4. Sátira sobre la pobreza y vida de Góngora

También lo nombra directamente.

Versos:

«Góngora, gran poeta, pero en hambre,
que nunca su barriga fue servida;
poeta sí, mas pobre en toda vida,
que nunca pudo hacer de honesto un fiambre.»

¿Góngora menciona a Quevedo?

Góngora no escribió tantas sátiras nominales, pero sí dejó ataques indirectos. Un ejemplo conocido es el romance “Quevedo y Villegas hacen compañía…”, donde asocia a Quevedo con la grosería y la escritura oscura:



Versos:

«Érase un hombre que a Quevedo y a Villegas
juntó en una república de letras…»


Fuentes: Biblioteca Virtual de Miguel de Cervantes, Biblioteca Nacional de España e Historia Hispánica.



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