EL GÉNERO TEATRAL EN EL REALISMO Y EN EL NATURALISMO

 EL GÉNERO TEATRAL EN EL REALISMO 



 Es una corriente estética que supuso una ruptura con el romanticismo, tanto en los aspectos ideológicos como en los formales…
El realismo en teatro presenta un lenguaje cotidiano y familiar y sus personajes no sólo hablan en forma natural, sino que poseen una psicología de seres comunes; sus acciones se asemejan todo cuanto se pueda a las acciones de la gente real. Representadas sobre el escenario tienen que convencer al público de que la acción que desarrollan podría darse en la vida.

Teatralmente, estas obras tienen dos importantes retos; una es alcanzar la elevación de espíritu y expresión, y otra conseguir el efecto dramático sin perder la sensación de naturalidad. Los vestuarios y escenografías, rigurosos y fieles a la realidad, y el escenario de “medio cajón” tenderían precisamente a proporcionar esta sensación ilusoria de estar contemplando algo que sucede realmente.

El teatro realista español describe un arco desde las posturas más conservadoras y críticas a

las más progresistas y ácidas: desde la alta comedia de Adelardo López de Ayala y Ventura de la Vega, al teatro éticamente inquieto de Benito Pérez Galdós y la acerada crítica de Enrique Gaspar (1842-1902), dramaturgo de minorías. Junto a estos autores, se reanudó el interés por el costumbrismo que reflejó el público burgués más conservador a través de géneros como la zarzuela o género chico, el sainete o el teatro por horas. Se trataba de un teatro fundamentalmente de evasión, que procuraba no plantear problemas de conciencia al burgués. Junto a ello, se intentaba revitalizar los anticuados valores conservadores de la honra con las iniciativas para hacer revivir el drama histórico romántico por parte de Manuel Tamayo y Baus o por parte del neorromanticismo del matemático José Echegaray.

SUS CARACTERÍSTICAS

También conocido como drama realista, este género teatral presenta características que crean la

impresión de un mundo creíble. A continuación se exponen las características clave del realismo teatral.

Trama realista: Una obra de teatro realista no puede ser tal sin una trama realista. Estas obras representan una historia verosímil con la que el público puede identificarse. Ésta era la principal exigencia del público del realismo teatral.

Personajes creíbles: Los personajes del realismo teatral tienen que ser alguien que uno pueda encontrarse en la vida real. No pueden ser fantásticos o extravagantes más allá de los límites de la realidad. Además, muchos personajes del género procedían de la clase trabajadora o media, lo que los hacía creíbles para muchos espectadores. 

Diálogo sencillo: El realismo teatral evita el lenguaje complejo y florido. Los personajes hablan como probablemente lo haría el público. Los dramaturgos del género también suelen utilizar un lenguaje coloquial propio de la sociedad en la que se escribe la obra.

Sucesos cotidianos: Las obras realistas suelen centrarse en los retos a los que se enfrenta la gente real. Los sucesos que les ocurren en el transcurso de la obra son los que suelen afectar a la gente corriente. No tienen encuentros sobrenaturales o fantásticos, como era habitual en otros géneros en el siglo XIX.

Discusión de temas sociales premonitorios: Vinculadas a la idea de representar personajes identificables, las obras realistas también abordan los acuciantes problemas sociales de la época. Muchas obras del género critican la injusticia social, al igual que hacían los movimientos de protesta durante los siglos XIX y XX. Sin embargo, otras representaban las normas sociales contemporáneas perpetuando ciertos estereotipos.

Decorados realistas: Las obras teatrales realistas no utilizan decorados extravagantes. La escenografía de estas obras suele ser sencilla y retrata fielmente el tipo de vida que se presenta. Las obras realistas tienen poco en escena aparte de los actores.

TÉCNICAS

En las producciones se utilizan múltiples técnicas para comunicar una atmósfera de realismo verosímil. Por ejemplo, los actores llevarán un vestuario adecuado a su origen y clase social. Los que representan a personajes más pobres pueden llevar ropa sencilla y sin adornos.


La escenografía es también una importante técnica realista en el teatro. Los decorados representan fielmente el mundo que se está creando, pero también suelen ser sencillos en este género. La atención se centra en los actores y en la historia realista que están construyendo. Los decorados realistas suelen consistir en una casa o un espacio en el que se muestran tres paredes, faltando una del lado al que mira el público. Esto da la impresión de que estamos viendo una historia privada y muy real.


ESTILO 


Como estilo teatral, el realismo ha tenido un impacto significativo y duradero en el medio teatral. A lo largo de los siglos XIX y XX, el realismo se convirtió en uno de los géneros teatrales más destacados. En tiempos de agitación política y social, el público prefería personajes con los que pudiera identificarse. Cuando surgieron en todo el mundo movimientos de protesta contra la desigualdad social, muchos dramas realistas retrataron y desafiaron esas mismas desigualdades. Hoy en día, las obras realistas siguen siendo uno de los géneros dramáticos más comunes.


También es importante reconocer la diferencia entre el realismo y otro género dramático similar, el naturalismo. Aunque ambos géneros crean un mundo creíble para su público, el naturalismo se centra más en diseccionar las condiciones sociales y por qué las cosas son como son. Las obras naturalistas buscan el porqué de las cosas, adoptando a menudo un enfoque científico.



EL GÉNERO TEATRAL EN EL NATURALISMO 



Es una forma de teatro que busca representar la realidad humana de manera totalmente objetiva, detallada

y sin idealización, inspirándose en los métodos de la ciencia. Surge a finales del siglo XIX como una

evolución del realismo, y se caracteriza por considerar que el comportamiento de los personajes está

determinado por factores como la herencia biológica y el entorno social en el que viven.

En el teatro naturalista, el autor —siguiendo las ideas de Émile Zola— actúa como un observador o “científico” que analiza la conducta humana, mostrando en escena situaciones cotidianas, muchas veces duras o conflictivas, para explicar cómo influyen las condiciones sociales, económicas y familiares en la vida de las personas. Por ello, las obras suelen presentar personajes de clases humildes, problemas sociales reales y un lenguaje cercano al habla cotidiana, acompañados de una escenografía muy detallada que refuerza la sensación de realidad.

PRINCIPIOS BÁSICOS 

1. Determinismo 

El determinismo es la base del naturalismo y consiste en que el ser humano no actúa con total libertad,

sino que está condicionado por dos factores principales:

La herencia biológica: características que se transmiten de padres a hijos (enfermedades, temperamento, debilidades).

El entorno social: pobreza, educación, familia, ambiente en el que se vive.

En el teatro naturalista, esto se refleja en personajes que parecen “atrapados” en su situación.

Por ejemplo, alguien que nace en un ambiente

marginal tiene muchas más probabilidades de repetir ese destino.

El dramaturgo muestra cómo, aunque el personaje intente cambiar, la

s circunstancias lo empujan en una dirección concreta.

2. Método científico aplicado al teatro

Siguiendo las ideas de Émile Zola, el teatro se concibe como un experimento científico:

El autor observa la realidad como un investigador

Plantea una situación concreta (por ejemplo, una familia pobre con conflictos)

Introduce a los personajes en ese contexto

Muestra las consecuencias de sus acciones

No se trata solo de contar una historia, sino de analizar por qué ocurren las cosas.
El objetivo es que el espectador entienda las causas profundas del comportamiento humano.

3. Representación objetiva y fiel de la realidad

El naturalismo busca una reproducción exacta de la vida real, sin embellecerla ni ocultar sus aspectos

negativos.

Esto implica:

Mostrar tanto lo agradable como lo desagradable

Evitar exageraciones románticas o idealizadas

Presentar situaciones cotidianas reales

A diferencia de otros tipos de teatro, aquí no hay héroes perfectos ni finales felices asegurados. La

realidad puede ser dura, y así se muestra.

4. Temas sociales y problemáticos

El teatro naturalista se interesa especialmente por los problemas sociales, muchos de ellos ignorados

en épocas anteriores:

Miseria y desigualdad

Enfermedades físicas y mentales

Alcoholismo y adicciones

Violencia doméstica

Conflictos familiares

Injusticias sociales

El objetivo no es solo mostrar estos temas, sino también denunciar las condiciones sociales que los

provocan.

5. Personajes condicionados y no idealizados

Los personajes naturalistas se caracterizan por:

Ser personas comunes (no héroes)

Tener defectos, debilidades y conflictos internos

Estar marcados por su origen social y familiar

Muchas veces pertenecen a clases bajas o medias, porque en ellas se ven más claramente los

efectos del entorno.
Además, sus decisiones suelen estar limitadas por sus circunstancias, lo que refuerza la idea de

l determinismo.

6. Lenguaje realista y adecuado al personaje

El lenguaje en el teatro naturalista intenta reproducir el habla real:

Cada personaje habla según su nivel social y cultural

Uso de expresiones coloquiales

Inclusión de vulgarismos si es necesario

Esto hace que los diálogos sean más creíbles y acerquen la obra al espectador.

7. Importancia de la escenografía y el detalle

Uno de los aspectos más llamativos del naturalismo es su obsesión por el detalle en escena:

Decorados muy realistas (habitaciones, cocinas, calles)

Objetos auténticos (muebles, utensilios reales)

Atención a la iluminación y al ambiente

La intención es que el espectador tenga la sensación de estar observando una escena de la vida

real, como si mirara por una ventana.

8. Relación causa–efecto

En el teatro naturalista, todo tiene una explicación:

Las acciones de los personajes tienen causas claras

Las consecuencias son lógicas y coherentes

No hay elementos mágicos ni casualidades exageradas

Esto refuerza la idea de que el comportamiento humano puede explicarse racionalmente.


AUTORES

Henrik Ibsen

 A finales del siglo XIX, el dramaturgo noruego cambió totalmente las reglas del teatro, al instaurar un realismo que todavía

vemos en las obras de hoy en día. Ibsen revolucionó los escenarios europeos y los alejó de

aquello en lo que se habían convertido: un pasatiempo, una mera distracción contra

el aburrimiento. En su lugar, introdujo un nuevo orden de reflexión moral. 

Sin personajes de cuento de hadas ni tramas imposibles, Ibsen metió al público en

las casas de la gente corriente, donde los burgueses escondían sus secretos mejor

guardados. El cuestionamiento del orden establecido y los hábitos de la clase media, representada

con gran realismo, dieron pie a tramas que el maestro desarrolló con diálogos punzantes y

cuidando los detalles meticulosamente.

Entre sus obras principales se encuentran Brand, Peer Gynt, Un enemigo del pueblo, Casa de muñecas, Hedda Gabler, Espectros, El pato silvestre, Al despertar de nuestra muerte y El maestro constructor. Todas ellas están protagonizadas por personajes de caracteres fuertes e indomables, que perviven

en el imaginario colectivo.

El texto de Ibsen más representado en todo el mundo es probablemente Casa de muñecas.En él, Nora acaba abandonando a su marido Torvald y a sus tres hijos. Algo así era impensable

en la realidad en la que se estrenó la obra, allá por 1879. Hoy, sin embargo, es uno de los fragmentos

literarios relacionados con los roles de género más famosos. De hecho, la mismísima Unesco

reconoció, en su Memoria del mundo, el valor del personaje de Nora, a la que considera un

“símbolo para todas las mujeres que luchan por la libertad y la igualdad”.


AUTORES

Henrik Ibsen

 A finales del siglo XIX, el dramaturgo noruego cambió totalmente las reglas del teatro, al instaurar un realismo que

todavía vemos en las obras de hoy en día. Ibsen revolucionó los escenarios europeos y los

alejó de aquello en lo que se habían convertido: un pasatiempo, una mera distracción contra

el aburrimiento. En su lugar, introdujo un nuevo orden de reflexión moral. 

Sin personajes de cuento de hadas ni tramas imposibles, Ibsen metió al público en las casas de la gente

corriente, donde los burgueses escondían sus secretos mejor guardados. El cuestionamiento

del orden establecido y los hábitos de la clase media, representada con gran realismo, dieron

pie a tramas que el maestro desarrolló con diálogos punzantes y cuidando los detalles meticulosamente.

Entre sus obras principales se encuentran Brand, Peer Gynt, Un enemigo del pueblo, Casa de muñecas, Hedda Gabler, Espectros, El pato silvestre, Al despertar de nuestra muerte y El maestro constructor. Todas ellas están protagonizadas por personajes de caracteres fuertes e indomables, que perviven en

el imaginario colectivo.

El texto de Ibsen más representado en todo el mundo es probablemente Casa de muñecas. En él, Nora acaba abandonando a su marido Torvald y a sus tres hijos. Algo así

era impensable en la realidad en la que se estrenó la obra, allá por 1879. Hoy, sin embargo, es uno

de los fragmentos literarios relacionados con los roles de género más famosos. De hecho, la mismísima

Unesco reconoció, en su Memoria del mundo, el valor del personaje de Nora, a la que considera un

“símbolo para todas las mujeres que luchan por la libertad y la igualdad”.





Oscar Wilde


 Fue uno de los escritores más importantes del siglo XIX y una de las figuras más brillantes y

provocadoras de la literatura inglesa. Nació el 16 de octubre de 1854 en Dublín (Irlanda) en una

familia culta: su padre era médico y su madre escritora y activista cultural, lo que influyó mucho

en su formación intelectual desde joven.

Wilde estudió en el Trinity College de Dublín y después en el Magdalen College de Oxford, donde

destacó por su inteligencia, su sentido del humor y su gran talento para la estética y la literatura

clásica. En Oxford comenzó a desarrollar su filosofía del “esteticismo”, una corriente que defendía

que el arte debía centrarse en la belleza por encima de la moral o la utilidad.

Durante esta etapa empezó también a construir su imagen pública: elegante, ingenioso y con una

personalidad muy llamativa, que lo convirtió en una especie de celebridad en su época.

Entre sus obras más importantes destacan:

El Retrato de Dorian Gray (1890): su única novela, donde explora temas como la belleza, la corrupción moral y el hedonismo. Es

una de sus obras más influyentes.

La Importancia de Llamarse Ernesto (1895): una comedia teatral considerada su obra maestra, famosa

por su humor absurdo, su crítica a la sociedad victoriana y sus diálogos brillantes.

También escribió otras obras teatrales como Un Marido Ideal y El Abanico de Lady Windermere.

Profundizando en El Retrato de Dorian Gray narra la historia de un joven llamado Dorian Gray, cuya extraordinaria belleza impresiona a un

pintor que le hace un retrato; influenciado por Lord Henry Wotton, Dorian desea que el cuadro envejezca en su lugar mientras él conserve su juventud para siempre, y ese deseo se cumple, de

modo que su apariencia permanece intacta mientras el retrato comienza a reflejar su verdadera

alma; a medida que lleva una vida de placeres y decisiones inmorales, el cuadro se vuelve cada

vez más oscuro y deformado, mostrando su corrupción interior, y la obra trata temas como la obsesión

por la belleza, el hedonismo, la doble moral y la decadencia del alma humana.




August Strindberg

 Fue un escritor, dramaturgo y novelista sueco considerado una de las figuras más importantes

del teatro moderno. Nació en 1849 en Estocolmo y es conocido por revolucionar el drama con

obras más realistas, intensas y psicológicas, alejándose del teatro más clásico de su época. Su obra

más famosa es La señorita Julia, donde explora las tensiones de clase, poder y género en una historia

muy dramática y psicológica. También escribió novelas, cuentos y otras obras teatrales en las que trataba temas como los conflictos familiares, la sociedad y las emociones humanas extremas. Su estilo evolucionó desde el naturalismo hacia formas más simbólicas y experimentales, y su influencia fue clave en el desarrollo del teatro moderno del siglo XX.

La señorita Julia es una de las obras más importantes del teatro naturalista. La historia ocurre

en la cocina de una casa aristocrática durante la noche de San Juan y se centra en tres personajes

principales: la señorita Julia (una joven noble), Jean (el criado de su padre) y Kristin (la cocinera).

La trama muestra cómo Julia y Jean, que pertenecen a clases sociales distintas, se ven atrapados

en una relación intensa y psicológicamente compleja que mezcla atracción, poder y manipulación. A lo

largo de la obra, las diferencias de clase y el choque entre deseo y normas sociales

van intensificando el conflicto, hasta llevar a un desenlace trágico.

La obra destaca por su enfoque realista y psicológico: Strindberg no solo muestra lo que ocurre, sino

también cómo las emociones, la presión social y las diferencias de poder influyen en el

comportamiento humano. La señorita Julia es considerada una pieza clave del teatro moderno porque rompe con el teatro tradicional

y presenta a los personajes de forma muy humana, contradictoria y vulnerable.









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